En la esquina de la carrera 15 con 76 Nicolás le hace la parada a una buseta. Como es usual un viernes a las cinco de la tarde en Bogotá el vehículo no podría estar más lleno. Mala suerte la de Nicolás que lleva prisa; trabaja como mesero en un bar en Suba y tiene que llegar antes de las seis. De mala gana se saca del bolsillo los $1.200 pesos que cuesta el pasaje y por una ventanilla se los pasa al conductor.
Mala suerte la de Rodrigo, el conductor, que ve que la aguja del combustible anuncia que el tanque está vacío. Mientras recibe el dinero piensa en los títulos de la Universidad Javeriana de arquitecto e ingeniero civil que cuelgan de una pared de su casa; después de 10 años de graduarse sólo han servido para adornar la sala. Aprovechando el semáforo en rojo compra un cigarrillo por la ventanilla y deja caer, sin darse cuenta, $5000 pesos a la calle.
Todo el mundo tiene una historia que contar.

1 comentario:
Hola Paula. Interesante entrada, aunque no me queda claro si al final haces una invitación a los lectores para que te cuenten sus historias o si estás diciendo que vas a escribir ese tipo de crónicas en este blog. Por lo pronto, en la próxima clase seguiremos actualizando las vitácoras, para lo cual te pido que realices una entrevista corta a un cronista, sobre cómo Internet ha cambiado el trabajo de escribir historias. Esta será para el primer taller calificable. Un abrazo, Alejandro
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